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Ensayo · Música Tradicional

El Gaiteru Llibardón: el primer disco de gaita asturiana

Quién fue el Gaiteru Llibardón, el gaitero asturiano que grabó en 1909 el primer disco de gaita asturiana y llevó el instrumento a las exposiciones universales de París, Buenos Aires y Barcelona. Por qué su figura sigue marcando el camino de cualquiera que hoy lleve la gaita fuera de Asturies.

Retrato de época de Ramón García Tuero, «el Gaiteru Llibardón», vestido con el paxellu asturianu y su gaita

Cuando alguien busca “gaitero asturiano famoso”, casi siempre está buscando una referencia contemporánea. Pero antes de que existiera ningún circuito internacional para la música tradicional, ya hubo un gaitero asturiano que llegó a exposiciones universales, giró por dos continentes y grabó el primer disco de gaita asturiana de la historia. Se llamaba Ramón García Tuero, y todo el mundo lo conocía como el Gaiteru Llibardón.

Empiezo por él una serie sobre los gaiteros de la tradición —los de antes de la Transición, los que construyeron el camino sin tener a nadie delante que se lo hubiera allanado. Este es el primer vídeo de la serie:

Gaiteros de la Tradición #1 — El Gaiteru Llibardón

Quién fue el Gaiteru Llibardón

Ramón García Tuero nació el 6 de febrero de 1864 en Arroes, Villaviciosa, en una familia humilde de campesinos. De niño tocaba flautas hechas de castaño con una navaja, y sus padres, al ver el talento que tenía, le compraron una gaita en la década de 1870. En 1890 se casó con María Caravera, de Lliberdón (Colunga), y se trasladó a vivir allí —esa parroquia rural es la que le dio el nombre artístico que lo haría inmortal. Murió el 21 de octubre de 1932, en el mismo pueblo que había adoptado como propio.

Su rasgo distintivo no era solo tocar bien: cantaba y tocaba la gaita a la vez, algo poco habitual entonces, improvisando muchas veces los cantares sobre la marcha. Actuaba solo o acompañado al tambor, casi siempre por José García, conocido como «el Tambor de l’Abadía». Fue músico titular de la agrupación La Infiesta, y aunque la Casa Real eligió como gaitero oficial del rey a José Remis Vega —el gaitero de Margolles, tras una contienda entre los dos mejores gaiteros de Asturies— fue el Gaiteru Llibardón quien se ganó el título no oficial pero indiscutible: el rey de la estima popular.

El primer disco de gaita asturiana

El hecho que lo sitúa en un lugar aparte de la historia es concreto y fechado: en 1909 grabó el primer disco de gaita asturiana, convirtiéndose en el primer músico asturiano en acceder a una grabación fonográfica. En 1911 firmó un contrato en Milán por diez años, comprometiéndose a grabar cuarenta cantares —un volumen de trabajo discográfico que hoy nos resultaría exigente, y que entonces era prácticamente inédito para un instrumento tradicional asturiano.

Un gaitero de giras y exposiciones universales

Lo que hizo el Gaiteru Llibardón con la gaita asturiana no tiene comparación fácil con nada anterior: la sacó de Asturies y la llevó a los escaparates internacionales más importantes de su época.

  • 1889 — Exposición Universal de París, su primer viaje internacional, representando a la sidrera «El Horreo» de Colunga.
  • 1900 — Exposición Universal de París (la de la Torre Eiffel), donde recibió una medalla de mérito del jurado.
  • 1907-1918 — Giras americanas, desde el sur de Estados Unidos hasta Argentina.
  • 1911 — Exposición Internacional de Buenos Aires, donde firmó el contrato de grabación con una firma neoyorquina. Llegó a alcanzar en Cuba un estatus comparable al del tenor Enrico Caruso.
  • 1929 — Exposiciones de Barcelona y Sevilla, sus últimas grandes apariciones.

Entre medias, giró por Italia, Francia, Alemania e Inglaterra, y llegó a tener trato con la reina María Cristina, el rey Alfonso XIII y el general Primo de Rivera. Todo esto sin ningún circuito profesional montado para la música tradicional asturiana: lo construyó él, gira a gira.

Por qué vestía siempre el paxellu asturianu

Un detalle que dice tanto como sus giras: se presentaba siempre con el paxellu asturianu, el traje tradicional asturiano, de forma deliberada. No era casualidad ni pintoresquismo: era una decisión consciente de identificarse como gaitero asturiano allá donde tocara, para diferenciarse en escenarios donde nadie sabía de dónde venía ni qué tradición representaba. Estaba construyendo una imagen pública tanto como un repertorio.

El legado, hasta hoy

En 2001, el periódico El Comercio lo incluyó entre los «20 asturianos del siglo XX» en un concurso popular, y ese mismo año se instauró en Lliberdón un concurso de gaita que lleva su nombre, dedicado especialmente a niños y jóvenes. En 1986, el Gobierno del Principado editó un disco con una selección de sus temas más populares. En su casa de La Quintana todavía pueden verse parte de los instrumentos y la ropa que usó en sus actuaciones.

No lo cuento como curiosidad histórica sin más. Cada vez que alguien lleva hoy la gaita asturiana fuera de Asturies —a un escenario internacional, a una grabación, a un público que no la conoce— está caminando por un sendero que el Gaiteru Llibardón abrió sin mapa, más de un siglo antes. Yo mismo, como gaitero que graba y gira fuera de Asturies, sigo ese mismo camino cada vez que toco.

Transcripción del vídeo

Quién fue el gaitero más famoso de Asturias

Hay una figura en la música asturiana cuya gaita trascendió todas las fronteras habidas y por haber. Estamos hablando de Ramón García Tuero, aunque seguro que se le conoce más como el Gaiteru Llibardón. Vamos a sumergirnos en la increíble historia de cómo llevó el sonido de un pequeño rincón de España a todo el mundo.

El gaitero de Llibardón

Ramón García Tuero, nacido en 1864. Aunque el apodo de Llibardón se quedaría con él para siempre, su historia en realidad empezó en otro lugar y se acabaría convirtiendo en mucho más que un músico. Fue, sin duda, el primer gran embajador cultural de Asturias.

De Arroes al mundo

Nació en Arroes, en Villaviciosa, en el seno de una familia muy humilde. Pero desde muy pequeño era ya evidente que su don para la música era extraordinario, un talento imposible de ignorar. Su virtuosismo iba mucho más allá de la gaita: tenía una voz potentísima, dominaba también el armonio. Y, lo que es crucial, no se limitaba a interpretar lo que otros hacían: él componía su propia música. Su ascenso fue sencillamente meteórico. En 1889, con solo 25 años, ya está actuando en la Exposición Mundial de París. Y apenas una década después, en 1900, regresa a la capital francesa y su éxito es tal que el jurado le concede una medalla de mérito.

La fama internacional

Aquel éxito en París fue solo el principio. A partir de ahí, su carrera explota a nivel mundial. En una gira por Cuba coincidió en el cartel con el legendario tenor Enrico Caruso, la mayor estrella de la ópera del momento, y cobró exactamente el mismo caché que él. Entre 1907 y 1918, su gaita sonó por todo el mundo: recorrió Europa de arriba a abajo y cruzó el Atlántico varias veces, llevando la música de su tierra desde Estados Unidos hasta Argentina. Con esa fama, su nombre llegó a oídos de la realeza: cuando el rey Alfonso XIII buscó un gaitero oficial para la corte, él fue uno de los dos finalistas. Y aunque al final no obtuvo el puesto, el simple hecho de ser considerado ya dice el inmenso prestigio que había alcanzado.

Embajador de la gaita asturiana

Se convirtió en la persona que dignificó y llevó Asturias al mundo entero. Sus giras, patrocinadas por la industria de la sidra, unían dos símbolos de Asturias. Fue de los primerísimos en grabar discos, llegando a firmar un contrato internacional en Nueva York, y entendió antes que nadie el poder que tenía la radio para difundir la música tradicional. El laureado y famoso gaitero, así se le anunciaba en carteles y programas de la época —y no era simple marketing: era el reflejo puro de la admiración que despertaba.

Un legado inmortal

Su historia no terminó con su fallecimiento en 1932. En el año 2001, casi 70 años después de su muerte, una votación popular lo eligió como uno de los 20 asturianos del siglo XX. Y su legado tiene un hogar: en Lliberdón, el pueblo que le dio su nombre artístico, se encuentra hoy el centro de interpretación dedicado a su vida y a su obra. La historia del Gaiteru Llibardón deja una reflexión final: ¿puede un solo artista llegar a definir la identidad de toda una cultura? Su gaita no solo tocó melodías: ayudó a construir y a proyectar la identidad asturiana por todo el planeta.

Bibliografía

  • «Ramón García Tuero», Wikipedia n’asturianu: ast.wikipedia.org/wiki/Ramón_García_Tuero. Fuente principal de datos biográficos, giras y grabaciones.
  • «García Tuero, Ramón, “El Gaiteru Libardón”», Real Instituto de Estudios Asturianos — Biografías Asturias: biografiasasturias.es. Fuente complementaria, contraste de datos y detalle de la trayectoria internacional.
  • «El Paxellu Asturianu»: es.scribd.com/document/379226656. Fuente del término correcto para el traje tradicional asturiano.
  • «José Remis Vega», Wikipedia: es.wikipedia.org/wiki/José_Remis_Vega. Fuente del episodio de la elección de gaitero oficial de la Casa Real.
  • «Centro de Interpretación del Gaiteru Lliberdón», Ayuntamiento de Colunga: turismocolunga.es. Fuente del centro dedicado a su vida y obra, en el Barriu Baxu de Lliberdón (Colunga).