Ensayo · Aprendizaje Musical
Mi gaita en Do# de Chus Solís
Empiezo por mí mismo la serie sobre los luthiers con los que trabajo. La primera pieza: por qué en 2018 pedí a Chus Solís una gaita en Do#, una tonalidad no tan conocida, buscando el mismo brillo que tiene el sonido de José Remis Ovalle.
Cuando empiezas a controlar de verdad el sonido de la gaita asturiana, el oído deja de tratarla como un único instrumento y empieza a distinguir matices. Descubres que las tonalidades no son intercambiables: cada una tiene su lugar. La gaita tumbal, en Si bemol, más grave, se usaba en lo religioso porque ese sonido oscuro da sensación de liturgia, de ceremonia. Cada tonalidad carga con un uso, con un contexto, con una intención.
A mí ese oído me llevó a otro sitio.
El sonido que me pedía el oído
Escuchando las grabaciones de José Remis Ovalle —el Floréu de Remis, entre otras— empecé a notar algo que mi gaita en Do mayor no me daba. No era una sensación vaga: esas grabaciones están hechas en una tonalidad concreta, el Do#, conocido en el oficio como «Do brillante». Y ese medio tono de diferencia con el Do estándar es justo lo que hace que el sonido brille más.
En 2018 yo estaba compitiendo en concursos, y quise llevar esa misma tonalidad a mis propias interpretaciones. No por capricho: quería acercarme de verdad al timbre original de esas grabaciones, no solo tocar las mismas notas con un color distinto.
Qué es el “Do brillante”
El Do# no es un ajuste personal ni una rareza inventada. Es una afinación real del oficio, documentada con precisión: el puntero que la produce mide entre 320 y 325 mm, frente a los 330-340 mm de una gaita en Do o los 345-355 mm de una tumbal en Si bemol. Cuanto más corto el puntero, más agudo y brillante el sonido —de ahí el nombre.
Hoy es una tonalidad minoritaria. La investigación académica sobre la evolución de la gaita asturiana la da casi por perdida, “marginalmente empleada por algunos gaiteros de edad”. Pero minoritaria no es extinguida: sigue habiendo talleres que la fabrican bajo pedido, y gaiteros y gaiteras que apreciamos ese sonido concreto lo suficiente como para seguir pidiéndola. Yo soy uno de ellos.
Por qué se la pedí a Chus Solís
Traducir esa búsqueda auditiva en un instrumento real necesitaba un luthier que entendiera exactamente lo que estaba pidiendo. Chus Solís lleva desde 1999 al frente de ETIMTA, su escuela y taller de instrumentos tradicionales asturianos —empezó enseñando en el Conservatorio Valle del Nalón, en Langreo, y hoy sigue en activo desde Fueyo, en Tiñana. Es, además, miembro activo del Conceyu de la Gaita.
Le pedí una gaita en Do#. Me la construyó. Y desde 2018 es la que llevo cuando quiero ese sonido concreto: el que me pedía el oído la primera vez que escuché a Remis Ovalle.
Esta es la primera pieza de una serie sobre los instrumentos que uso de verdad y los luthiers que los construyeron. No un catálogo de fabricantes —una relación de trabajo, contada instrumento a instrumento.
Bibliografía
- Fernández García, Juan Alfonso. “La gaita asturiana: características y evolución”. Revista universitaria (Dialnet). Fuente de las medidas de puntero por tonalidad y de la vigencia real del “Do brillante”.